En esos días.

Ví dibujos de Dalí en las nubes del Montseny. Un conejo se asomó a mi carpa. Un gato me miró a los ojos. Conocí una multitud de insectos, incansables. Ví la luna menguarse, por las madrugadas. Percibí parte de mi escencia y algunas de mis cáscaras. Una mosca me besó en la boca. Y yoSigue leyendo «En esos días.»

Cuando el problema es la solución *.

Tengo una vecina que tira, y digo vecina porque no puedo decir otra cosa, las tiritas de las compresas por la ventana y caen en el patio de el sitio. Cada vez que salgo me encuentro con ello, lo recojo, lo tiro a la basura, la mando al carajo en silencio y sigo mi día.Sigue leyendo «Cuando el problema es la solución *.»

Cuando el problema es la solución II.

Mi madre me ha preguntado, una vez más, si necesito que me envie algo de allá. Yo suelo responderle: ‘No, mamá. No necesito nada’. Y ella me manda algo igual. Que normalmente no me encaja. Cómo me va a encajar! Si no me conoce! Si nunca me ha visto! Ni oído! Ni leído! This morningSigue leyendo «Cuando el problema es la solución II.»

Incredulidad. Dificultad en creer algo.

No solo porque crecí en la redacción de un periódico y porque soy periodista deformación. No solo por eso. Después del montaje del atentado del 11S creo nada en lo que dicen los medios masivos de ‘comunicación’ y las noticias destacadas. Ni la fiebre del pato. Ni las denuncias de la esposa de Il Cavaliere.Sigue leyendo «Incredulidad. Dificultad en creer algo.»

Una discípula habla y dice.

Soy una persona estúpida. Floto, me ahogo, floto, me ahogo, floto, me ahogo… ¿Cúando me liberaré de este doloroso mundo? Flotar, ahogarse, flotar… ¡Qué difícil es vivir! El Maestro no responde nada. La discípula lo mira largo rato, espera y por fin le dice: ¡Maestro! ¿Acaso no estoy aquí, frente a usted, preguntándole una cosa?Sigue leyendo «Una discípula habla y dice.»