El ioga y yo.

Un día me encontró el yoga.
Practiqué Kundalini en Barcelona, de modo intenso.
Me ofrecieron formarme como profe y no quise.

Otro día, luego de mi primera experiencia de retiro de meditación y quietud Vipassana, en una clase de Kunda, sentí que eso ya no era para mí.

Intenté con varios tipos de yogas y profes desde entonces.
Duraba poco. Seguía sintiendo que no era para mí.
En algunos casos salía hasta con náuseas y vómitos.

La energía de la clase ME EXPULSABA en sentido simbólico y literal.

Qué extrañooooo!!!

No dándome por vencida el año pasado lo volví a intentar y encontré lo que SÍ ES PARA MÍ.

Logré sostener la disciplina de una vez a la semana durante un año.
Ahora amplié a más veces y además la clase se me hace cortaaa.
Cuando llegamos a la relajación digo ¿¿ya!!?? Se me pasa volando.

El método es alucinante y la profe un espectáculo.

Persevera y triunfarás.

Bravo!

Débora Tenenbaum
HE DICHO

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Variaciones del Memorándum*.

Uno llegar e incorporarse al día
dos respirar para subir la cuesta
tres jugarse en una sola apuesta
cuatro escapar de la melancolía
cinco aprender la nueva geografía
seis no quedarse nunca sin la siesta
siete el futuro si es una fiesta
y ocho no amilanarse todavía
nueve qué importa saber quién es el fuerte
diez no dejar que la paciencia ceda
once no cuidarse de ninguna suerte
doce no guardar la última moneda
trece para qué centrarse en la muerte
catorce disfrutar mientras se quiera.

*Variaciones realizadas por Débora Tenenbaum sobre el Memorándum de Mario Benedetti.

CLICK PARA IR AL VIDEO.

Feliz Felicidad.

Vivir en el presente y enviar un mensaje de feliz 2011, no sé si tiene sentido. Pero hoy se me dió por hacer esta tarjetica. 

Jajajajajajajaja!!! Y mientras me divierto recuerdo el poema de Walt Whitman: ‘¿Qué yo me contradigo? Pues sí. Me contradigo y ¿Qué? Soy Inmensa y contengo Multidues’.

Feliz Felicidad.
Autorretrato en tarde de Luna Nueva. 5 de diciembre de 2010. Rosario, Argentina.

 

Silvar.

Karta, mi profe de yoga, recomienda silvar al menos tres minutos cada día.

Debisilva 1. Ver vídeo.

De pequeña tuve una profesora particular de flauta traversa. La mejor concertista de no sé qué pindonga. Un día, diciendo que yo no me tomaba la música y el instrumento en serio, se marchó. A mí me dolió y me ‘traumó’ pero también, y sobre todo, me alivió.
En serio.

Video realizado por Débora Tenenbaum.
Música: ‘Yo soy’ de ‘El Ídolo’, Adanowsky (sin su permiso).

La Maestra Vignola.

Hace mucho tiempo, había dos amigos en Japón. Uno tocaba el arpa con mucha habilidad y el otro escuchaba con mucha habilidad.

Cuando uno tocaba o cantaba acerca de una montaña, el otro decía:
– Puedo ver la montaña frente a nosotros.

Cuando tocaba o cantaba acerca del agua, el que escuchaba exclamaba:
– ¡Ese riachuelo fluye aquí mismo!

Pero un día el que escuchaba cayó enfermo y murió. Entonces, el amigo cortó las cuerdas de su arpa y jamas volvió a tocar. Desde aquellos tiempos, cortar las cuerdas de un arpa ha sido símbolo de una profunda amistad.

Autor desconocido.

Ella si que va veloz. Se dibuja y se desdibuja con desparpajo. Con trazo firme y puro… Ella se transforma. Y analiza. Y da. Dando. Enumera y le sincronizan los numeros con la realidad. Sin temor dejó su conocido, se internó. Agradezco su sonrisa, y sus palabras. Aprendo, porque a veces no le entiendo.

Carolina Vignola.

Homenaje a Jaime Jodorowsky.

Esta mañana, entre comprar los lápices de colores y armar el bolso, tuve un ratito libre. Y me acordé de Alejandro.

Consciente ya de que ‘cuando das te lo das y cuando no das te lo quitas’ y, también atenta a, que cuando creo que amo no doy sino que estoy tomando, enfoco el día y las relaciones (es decir: ¡mi vida!): de otra manera!

Parece complicado, pero es senciiiiillo! Lo juro!!!

Entonces, decidí que era el momento de hacerme un regalo que venía postergado: fotografiar un bonito cartel de bar de barrio que me queda siempre de paso, y enviárselo al mismísimo Alejandro.

La primera vez que supe de Jodo fue a través de una  entrevista que le hicieron en España y, en aquella oportunidad, éste hablaba de la relación con su padre, Jaime. Dentro de su experiencia, de su voz y sus palabras: había un rayo! Un rayo que me entró y fulminó para luego iluminarme en un instante! Quizá por eso siento tanto aprecio por don Jaime. Y ni qué decir por el señor Alejandro.

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Al agacharme para capturar la imagen…  veo el número del local: ¡222! Ajá!

Se me subió a la cabeza el inicio de La danza de la realidad: ‘Nací en 1929 en el norte de Chile en tierras conquistadas a Perú y Bolivia. Tocopilla es el nombre de mi pueblo natal. Un pequeño puerto situado, quizás no por casualidad, en el paralelo 22. El Tarot tiene 22 arcanos mayores…’

En ese momento se detiene un hombre que pasaba por ahí: ‘¿Puedo saber porque le haces fotos a este cartel?, pregunta. ‘Porque me gusta’, abrevio el rollo. ‘¿Tu tienes algo que contarme sobre este lugar?’, le interrogo. ‘¿Yo? No. Nada’, dijo, sospechando acertadamente que ahí se acababa ‘lo nuestro’.

Ciento veintidós de la calle Consejo de Ciento de Barcelona. Quizás no por casualidad. Jaime…
Entro al bar, claro.

– ‘Hola ¿Puc parlar amb l’amo o l’encarregat del bar, si us plau?, pregunto felizmente a un camarero más bien serio que me señala con su cabeza hacia el fondo.
Voy, encantada.
– ‘Hola. ¿És vostè l’amo o l’encarregat del bar?’.
– ‘Si. ¿Qué quiere?’, responde sin mirarme.
– ‘Ummm. ¿Es usted el señor Jaime, por casualidad?’.
– ‘No. Jaime es mi padre. ¿Pero qué es lo que quiere?’.
– ‘Verá… Tengo un amigo que vive en otro país y su papá se llamaba Jaime. Y era comerciante. Como el suyo. Como usted. Le he sacado una foto al cartel de la entrada para regalársela a él. Pero me gustaría saber, además, un poco la historia de este bar’.
– ‘¿Y eso qué tiene ver?’.
– ‘¿Que tiene que ver con qué? No entiendo su pregunta. Dígame: ¿Su papá suele venir por acá? Quizá a él si le interese explicarme…’
– ‘Viene cuando yo lo llamo. Mire, señorita, ahora estoy muy ocupado porque es el día de pago y además…’
– ‘Ahhhhh, I see. Tiene que pagar los impuestos. Yo lo hice ayer…’
– ‘Los impuestos no. Tengo que pagar a los proveedores’, dice mientras firma cheques, con prisa pero sin ganas.
Dejo pasar un momento, mientras intuyo que está molesto pero que son los proveedores y no yo… Retomo: ‘Señor, me gustaría saber cuando se fundó este bar’.
Levanta la cabeza de los papeles un instante. Mira al frente como a un abismo, toma un sorbo de agua con labios temblorosos y dice: ‘Hace como 50 años de eso’.
Yo aprovecho para ir restando ayudada por los dedos… 2009 menos 50: 1959…
– ‘Pero, señor… ¿no recuerda la fecha exacta? Es importante, para mí!’.
– ‘Ya. Baaaaasta!!!!! No, no la recuerdo y no la puedo atender más’, exclama, con la boca still temblando.
– ‘Perdone. Perdone. No es mi intención molestarlo. Aunque intuyo que no soy yo… Me llevo una tarjeta y que venga él en todo caso… Eh?!… Que tenga buenos días. Y… saludos a su padre.’ Bu.

CASA JAIME