Formas de ver, formas de ser.

Ante una misma imagen puedes ver que es bella y que es fea.
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Aunque te parezca bella puede trasmitirte no sólo alegría sino también tristeza.
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Y aunque te parezca fea no necesariamente te ‘tiene que’ transmitirte tristeza o alegría.
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¡Cuántas combinaciones!
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¡Qué misterio son ‘los puntos de vista’ y las emociones asociadas!!
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¿No?
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A mí me encanta probar a pensar distinto y ver qué pasa.
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Pensar distinto a lo que habitualmente pensaba ha sido y es una gran elección.
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Una elección basada en la confianza en la vida. En la responsabilidad de saber que vio las consecuencias de mis pensamientos. En la abundancia ilimitada de posibilidades.
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Es una elección que me Regalo porque si no soy yo ¿quien?. Si no es ahora ¿cuándo? Si no es así ¿cómo?
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¿Y tú te has Regalado alguna vez otro punto de vista a tu punto de vista habitual?
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Te leo.

En esos días.

Ví dibujos de Dalí en las nubes del Montseny.
Un conejo se asomó a mi carpa.
Un gato me miró a los ojos.
Conocí una multitud de insectos, incansables.
Ví la luna menguarse, por las madrugadas.

Percibí parte de mi escencia y algunas de mis cáscaras.

Una mosca me besó en la boca. Y yo que soy araña, en vez de tragar-la, soplé y sonreí.

Recordé a todos mis maestros y maestras.

Tirité con el poder de la mente.

Comprendí la poesía, de repente.
Lloré la muerte de mi padre.
Lloré la mía propia.

Me enfrenté a la realidad tal y como es, de a ratos.

Me desgarré del todo.
Sentí. Sentí. Sentí.
No solo dolor, sentí.

Me despedí. Nací de nuevo.