Orejeando.

¡Cortados por la misma tijera!
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¡Es que compartimos mismo peluquero!
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JAJAJAJAJAJA
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¡Prontito compartiremos la ropa y el calzado!
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Nada más alucinante en mi vida que atestiguar el crecimiento de mi hijo, día tras día.
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Aunque últimamente me siento ‘más abuela que madre’ ¡le consiento todos los ‘caprichos’!
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¿¿Por qué le llamaremos caprichos a los gustos y deseos??
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¿Alguna sugerencia para darme?

Encuentro Plural de Escuelas Posibles

Mi hijo tiene 9 años y está escolarizado en el sistema formal y público desde los 3.

En aquel momento nos encontró el mejor sitio de educación inicial que podía encontrarnos, según mi opinión: mi querido Río Marrón en la ciudad de Baigorria (Argentina), bajo una dirección impecable.

Sala de 3, 4 y 5 años con una docente dispuesta a nutrir la autonomía de los niñxs, respetar sus ritmos y valorar sus individualidades aún trabajando en grupo y siempre orientados sobre 3 ejes: ecología, arte y derechos humanos.

A la edad de 6 años, tocaba tomar una nueva decisión y por distintos motivos seguimos escolarizando. Ahora estamos en una institución muy pequeña, en un pueblo, con dinámicas similares a cualquier escuela y todos su deficits y también con dinámicas muy propias que lo hacen un sitio ameno y familiar.

Mi hijo está cuidado y eso es lo único que me importa de la escolaridad que puedo ofrecerle hoy día.

NO OBSTANTE, siempre he sido muy curiosa, cuestionadora y me entusiasma muchísimo investigar y experimentar otras propuestas a lo establecido oficial.

Por este motivo, asiste paralelamente a un espacio de educación libre situado en Rosario.
Un lugar donde experimenta de un aprendizaje autoreferente y vivo llamado Río Libre que recomiendo de corazón.

Y así es como fuimos a parar hace unas semanas a este mágico encuentro sobre educación, lleno de experiencias de familias que transitan por fuera de las instituciones formales y optan por: educar en casa, educar sin escuela o escolarizar con pedagogías alternativas.

EPEP. Encuentro Plural de Escuelas Posibles. ¡¡Gracias!!
Chapadmalal, Mar del Plata. Novena edición.

 

En esos días.

Ví dibujos de Dalí en las nubes del Montseny.
Un conejo se asomó a mi carpa.
Un gato me miró a los ojos.
Conocí una multitud de insectos, incansables.
Ví la luna menguarse, por las madrugadas.

Percibí parte de mi escencia y algunas de mis cáscaras.

Una mosca me besó en la boca. Y yo que soy araña, en vez de tragar-la, soplé y sonreí.

Recordé a todos mis maestros y maestras.

Tirité con el poder de la mente.

Comprendí la poesía, de repente.
Lloré la muerte de mi padre.
Lloré la mía propia.

Me enfrenté a la realidad tal y como es, de a ratos.

Me desgarré del todo.
Sentí. Sentí. Sentí.
No solo dolor, sentí.

Me despedí. Nací de nuevo.