Recordemos que el cuerpo humano se divide en cuatro sectores: el cuerpo en sí, la parte física con sus necesidades que conducen a sobrevivir; la parte sexual con los deseos que conducen a la perpetuación de la vida; la parte emocional con los sentimientos que conducen a a unión con el Todo, y la parte intelectual con la elaboración de ideas que conducen a la libertad de ser lo que se es. Estas cuatro vertientes deben mezclarse en una única ola y fluir con el universo. Deben fluir tranquilamente con la fe inquebrantable en que este Dios interior sabe lo que hace.
En Rosario hoy jueves 15 de abril, a partir de las 21 h, nos juntamos en Patria Grande, Catamarca 1352, para vivenciar un Encuentro Mágico de Abrazos con motivo/excusa de mi ‘despedida’ en este viaje.
Lo importante de la vida es vivir la experiencia, y no juzgarla como algo bueno o malo. Las experiencias nos suceden para hacernos fuertes, cargarnos de luz, no para sufrirlas.
Al juzgar cualquier evento bajo el juicio del bien y el mal, estamos rechazando el valor esencial de la vida: la trascendencia.
Las experiencias sirven para trasenderlas, no para cargarlas como culpas.
Nada es bueno ni malo, todo es como lo quieres ver. Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma.
De hecho, nosotros somos los creadores de las experiencias. No somos víctimas, ni culpables, somos creadores. Nacimos para crear y recrearnos con la vida.
Las experiencias son la recreación de la vida.
Todo es lo que es. Nada es el azar. Todo es parte de un plan divino.
Somos los responsables de llevarlo a cabo con amor.
El amor es el que trasnforma cualquier experiencia en luz.
Somos transformadores de luz, no acumuladores de miedo.
Y la luz es la experiencia misma.
La película de la vida es en vivo. Amar es el verbo presente.
Nada mío puede ser amenazado, sencillamente, porque nada de lo que tengo Es mio.
Anoche me lo recordó un hombre con ojos de animal acorralado y una navaja brillantemente plateada en su mano izquierda cerca de mi cuerpo. Nuestros bolsos en su derecha.
Nos quitó, o le dimos, según como lo miremos, ‘todas nuestras cosas’: dineros, cámaras de fotos, fotos, libros, músicas, películas, Tarots, escritos, dibujos y un ejemplar de la edición aún limitada del dichoso libro en ciernes hecho con sangre menstrual.
Se alejó en su moto despidiéndose con una amenaza inútil de recordar.
Temblando del shock del miedo y de sentir que aún hay violencia en el mundo, me abracé a mi compañero recordando que no soy lo que tengo.
Bueeeeenooooo. Comenzando por el paso número uno, compré miel pura de abeja (como mi nombre) para escribir Amor y ReUnión en una caja circular. Dorada por fuera, plateada por dentro y con pintitas rojas como de sangre. La caja.
Adentro estaban todos los nombres de los integran-tEs de mi árbol genealógico. Los vivos. Los muertos. Los de aquí. Los de allá. Hasta mí.
Acompañada por dos caballeros y una pala, subimos a un taxi que nos dejó en el parque elegido. Enterré la caja y planté el árbol, mientras meditaba Feliz de haber nacido.
Conocí a Débora, apellido de película, Tenenbaum en Rosario. Donde ella nació. Nos unió la red del universo. Es fácil abrazar a un alma conocida de siglos. La conexión va directo, sin máscaras de por medio.
Es como volver a subirse a una bicicleta, después de años de no hacerlo. Todo sucedió en parte gracias a Creer es crear. Y también a Ábrete corazón. Somos espejos. Artesanos de la vida caminando hasta trascender las diferencias. Y unir los hemisferios. Vaya que es desafiante la energía de Ábrete corazón. No estamos acostumbrados a unir los dos hemisferios. Es como estar en el mar y sentir olas por todos lados. Y uno justo enmedio. Ser puente. Interconectar. Puentear se dice en México cuando se une el polo positivo al negativo, de la luz.
Iluminarse por dentro hasta descubrir que somos uno. ReUno diría Débora, apellido de película.
Tuve también el honor de ver parte de la obra de Débora. Un libro en ciernes, hecho como debe ser: con sangre. El encuentro en Rosario es la prueba irrefutable de que el rompecabezas se está armando de verdad. Sincronía galáctica como dicen los Mayas.
Mientras descansábamos como bellos durmientes en un otoño aún insipiente, alguien me susurró anoche en un sueño:
‘No somos físicos sino ópticos. Somos pura ilusión en la cual no hacemos más que mirarnos a nosotros mismos en el espejo de los otros. El día que atravesemos el espejo nos Veremos y convertiremos en Reales’.
Cuando estás razonando estás ausente del Presente. En el sistema masculino de com-pito el mandamiento es ‘juzga a tu prójimo como a tí mismo’. O eres víctima o eres culpable.
En el Reino del Corazón Comparto y soy Responsable CoCreando. El Tiempo es Arte. El Ahora siempre es sincrónico.
Extraído de apuntes de ‘El espejo humeante’ de Santiago Pando. Rosario, Argentina.
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