Pedir ofreciendo.

Si queremos tener, comencemos por dar:

Un viudo está en su hogar con toda su familia, hijos, nueras, nietos. El jefe de su hijo viene a tomar café. Le han preparado un gran pastel. Todos están muy nerviosos, sólo el viejo conserva la calma… Con gran ceremonia, las mujeres traen el pastel. Lo cortan, pero olvidan dar un trozo al viejo. Mientras los otros comen, el anciano de pronto alza su plato y dice humildemente:

– Perdonad, ¿necesita alguien un plato limpio?

Víspera de luna llena.

Se hizo de noche a las tres de la tarde. Pedaleaba hacia el correo en busca de una carta certificada de remitente desconocido. Comenzó a llover y me dejé mojar (frase memorizada de un videoarte amigo).

Hay semáforos que pillo siempre en rojo. Otros todo lo contrario.

Me fui a correr por la playa. Se hizo de día a las diez de la noche. Víspera de luna llena. A veces sucede.

D.

Rilke siempre ayuda.

No calcular y no contar;
madurar como el árbol, que no apura sus savias
y que está, confiado, entre las tormentas de primavera,
sin la angustia de que no pueda llegar un verano más.
Igualmente llega.
Pero solamente llega para los que tienen paciencia
y viven despreocupados y tranquilos
como si ante ellos se extendiera la eternidad.
Lo aprendo diariamente;
lo aprendo en medio de dolores
a los cuales estoy agradecido:
paciencia es todo.

Ten paciencia frente a todo lo no resuelto en tu corazón,
y trata de amar los problemas mismos como
a libros escritos en un idioma muy extraño.
No busques ahora respuestas,
no te pueden ser dadas porque
no podrás vivirlas.
Y de eso se trata: vivirlo todo.
Vive ahora los problemas.
Viviéndolos, tal vez en un lejano día,
poco a poco, sin advertirlo, penetres en la respuesta.

Enviado por Mario Gemín en el preciso momento.
Mar del Plata, 22 abril 2008.