A veces la verdad es inverosímil.

Anoche soñé que estaba en Caracas e iba a un concierto multitudinario. El artista en cuestión era, físicamente, una mezcla entre Lenny Kravitz y Sting. Dificil de describir el hombrecito. La canción decía: ‘No pueden ser verdad todas las nubes de Tiziano’. La idea que me sacó del sueño fue: De todo lo que haySigue leyendo «A veces la verdad es inverosímil.»

Blog en re-construcción. Permanente impermanencia.

Una vez más, estoy trabajando para poner las cosas en su sitio, actual. Los capítulos se abren. Se cierran. Se vuelven abrir. Se vuelven a cerrar. Como se mueven! Están vivos! Si notas que algo extraño sucede en las próximas horas se trata sencillamente de este fluir que te comento. Cada vez es más sutil.Sigue leyendo «Blog en re-construcción. Permanente impermanencia.»

Los cuatro egos y la quintaescencia.

Los cuatro egos dijeron al unísono, como personajes del coro de una tragedia griega: ‘Vaya bagarto. Que mina más fea’. La quintaescencia, iluminada en el centro del escenario dijo: ‘No. Nada de eso. No es fea. Es bella. Es lo que es. Y hace lo que tiene que hacer’. Que gran alivio, el alma, humana.Sigue leyendo «Los cuatro egos y la quintaescencia.»

Ilusión. Del latín illusĭo, -ōnis.

1. Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. 2. Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo. ‘Tienes ojitos de leoncito. Pero de leoncito bueno’. Ya lo vimos en el zoológico. Los animales son animales. Ni buenos ni malos. Animales.

Trescientos seis kilómetros de distancia también duelen. Dicen.

‘Rosario está llena de gente de lujo. Entonces me escapo rápido para que el corazón no duela tanto de las ganas de volver’, escribe Inés desde Buenos Aires. ‘La patota ya se abraza para no morir de frío. Aunque en un metro cuadrado hayan cuarenta dibujos ahí en el piso’. Feliz primavera, para ustedes. AquíSigue leyendo «Trescientos seis kilómetros de distancia también duelen. Dicen.»

El arrepentimiento es un sentimiento tardío.

Me dirigía al correo del barrio para enviar las postegardas postales del Club. Pensaba en el camino que si Agus se enrollaba podría enviarle un regalo a Mario G. Pasando por debajo de un andamio, me encuentra un tipo. Me para. Aunque voluminoso, blanco y de ojos claros, lindo. Muy lindo. Sonreí esperando que meSigue leyendo «El arrepentimiento es un sentimiento tardío.»