Trescientos seis kilómetros de distancia también duelen. Dicen.

‘Rosario está llena de gente de lujo. Entonces me escapo rápido para que el corazón no duela tanto de las ganas de volver’, escribe Inés desde Buenos Aires.

‘La patota ya se abraza para no morir de frío. Aunque en un metro cuadrado hayan cuarenta dibujos ahí en el piso’.

Feliz primavera, para ustedes. Aquí otoño. Cambio. Suspiro.

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