Mis tabiques son transparentes.

La diferencia entre la mayoría de los demás hombres y yo consiste en que mis ‘tabiques’ son transparentes. Ésta es mi peculiaridad. En los demás frecuentemente son tan espesos que no ven nada tras ellos y por ello creen que allí no hay nada. Yo percibo en cierto modo los procesos del subconsciente y porSigue leyendo «Mis tabiques son transparentes.»

El camino de los vivos.

Cuando se sigue el camino de la individuación, cuando se vive la vida, hay que aceptar también el error. De lo contrario, la vida no sería completa. No existe garantía alguna -en ningún instante- de que no incurramos en el error o en un peligro mortal. Se cree quizás que existe un camino seguro. PeroSigue leyendo «El camino de los vivos.»

Ya no tengo prisa.

Nada me apura, estoy presente. Nada me preocupa, estoy vivo. Nada me duele, estoy sano. Ya no tengo prisa. El apuro es ausencia del presente. Igual que la angustia, el miedo, el estrés y las preocupaciones. El detenimiento es el presente de Dios en nosotros. Ya no tengo prisa, estoy detenido en Dios. Santiago Pando.

Un curso de Milagros.

Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tenerSigue leyendo «Un curso de Milagros.»

Manar de los ojos un líquido: llorar.

Hace más o menos una semana que lloro. Así. De repente. En cualquier momento del día y circunstancia: lloro. Con motivo aparente. Y si él. Lógico, me digo ahora. A veces lloro por las bienvenidas y por las despedidas. Otras veces lloro porque ya no puedo abrazar al cuerpo de mi padre y contarle loSigue leyendo «Manar de los ojos un líquido: llorar.»