La verdadera historia de Ugo sin H.

Estaba yo bañando-me, panza incluida. Enjabonando-la barriguita de cuatro meses y le digo:

‘Masiiii, te ponemos Dante y punto’.

Acto seguido, escucho una Voz que me dice:

– Me llamo Ugo.

– Hugo? Menos mal que me lo dices porque no se me hubiera ocurrido nunca y te habría llamado toda la vida de otra manera. Equivocada.

– Si. Me llamo Ugo. Ugo sin H.

UgoooooH = El Gran Espíritu.

Ugo you go!!

El pájaro es feliz porque canta.

‘Sentir agradecimiento de Corazón por todo lo vivido en tu Vida para llegar hasta este momento Sagrado, no se conquista por leer un libro, ahí está la diferencia: el conocimiento es información y cualquiera puede acceder a ella. La sabiduría es lo que hiciste con tu vida. Ojalá que recuperemos la sabiduría de Ser Humanos. La oportunidad es Ahora porque Aquí está la Vida.

¡El pájaro no canta porque es feliz, es feliz porque canta!

Verdad, Simplicidad, Alegría y Amor para todos los seres vivos’.

Del libro ’13 preguntas al Amor’ de Alejandro Corchs.

Sueños Maestros.

La Tierra era Una. Entera. Toda.

Delante de mis ojos y mis pies, se rajaba la tierra. Dejando a Rosa Jiro de un lado y a mí del otro.

Eso formaba los continentes. Dos.

Yo no sé nada. Solo Dios sabe por qué.

Deseaba transmitirle esta información a Ugo y, mirándolo, comprendió en imágenes.

Sin palabras compartimos experiencias.

Adoro la Comunición Real.

11 11 11 Rosario.

Ceremonia de GRATITUD 11 11 11 Rosario

En Casajardín de Gran Corazón

A partir de las 14 horas. Entrada y Salida Libre

Traer mantita y cojín. Comidas y bebidas a la canasta

DeVora FEliz 155 879748 / somosespejos@gmail.com

GRATITUD a la VIDA UNA

GRATITUD al CORAZÓN UNO

GRATITUD a UNO MISMO

GRATITUD a la MADRE TIERRA

GRATITUD a LA COMIDA y al AGUA

GRATITUD al DÍA DE CELEBRACIÓN

Las actividades las decidiremos según lo sintamos en el Momento Presente, siendo estas grupales e individuales. ReUnión Sagrada Comprometida con Uno y Todos.

COMO LLEGAR:
EN AUTO: por calle Ayacucho o por Av. Circunvalación, se entra en Villa Gobernador Gálvez o Villa Diego y se sigue derecho como indica el plano.
EN COLECTIVO: tomar  «A» (con cartelito que dice x Ruta 21) sale de terminal y va por San Luis (frecuencia cada 20 minutos). 4 pesos. Sugiero parada de San Luis y España o España y Pellegrini. El cole tarda 45 minutos en llegar.  Va por Av. San Martín, luego por Ayacucho y sigue derecho por la ruta 21. Bajarse en la parada del Cotolengo Don Orione. Caminan por la ruta 50 mts y agarran derecho por el camino al club Guillermo Tell como indica el plano. 

Cuatro generaciones.

‘Me estremeció la mujer que parió once hijos en el tiempo de la harina y un quilo de pan.
Y los miró endurecerse mascando carijos. Me estremeció porque era mi abuela además.
Me estremecieron mujeres que la historia anotó entre laureles. Y otras desconocidas, gigantes, que no hay libro que las aguante.
Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve’.

Variaciones del Memorándum*.

Uno llegar e incorporarse al día
dos respirar para subir la cuesta
tres jugarse en una sola apuesta
cuatro escapar de la melancolía
cinco aprender la nueva geografía
seis no quedarse nunca sin la siesta
siete el futuro si es una fiesta
y ocho no amilanarse todavía
nueve qué importa saber quién es el fuerte
diez no dejar que la paciencia ceda
once no cuidarse de ninguna suerte
doce no guardar la última moneda
trece para qué centrarse en la muerte
catorce disfrutar mientras se quiera.

*Variaciones realizadas por Débora Tenenbaum sobre el Memorándum de Mario Benedetti.

CLICK PARA IR AL VIDEO.

Hay recompenza.

Mama sabe bien
Perdi una batalla
Quiero regresar
Solo a besarla

No esta mal
Ser mi dueño otra vez
Ni temer que el rio sangre y calme
Al contarle mis plegarias

Tarda en llegar
Y al final, al final
Hay recompensa

Mama sabe bien
Pequeña princesa
Cuando regrese
Todo quemaba

No esta mal
Sumergirme otra vez
Ni temer que el rio sangre y calme
Se bucear en silencio

Tarda en llegar
Y al final, al final
Hay recompensa
En la zona de promesas

Click video

Re Uno Todo.

Estoy sentada bajo los árboles en una hermosa hacienda en el Cerro Roqué, en Paraguay. Contemplo a mi alrededor mientras Ugo hace lo mismo. Cada uno a su ritmo.

Mi atención se detiene en un objeto de bambú. Comprendo su construcción! No es que ‘entiendo intelectualmente’ cómo está hecho sino que siento su arquitectura! El objeto, mi mirada y yo somos Uno en un Instante (Santo). Fusionados.

Me asusto. Me levanto. Me voy.

Es pasado el mediodía. La luz se filtra por las ventanas dibujando en todos lados. Miro al techo con la misma parsimonia de hace un rato. Volteo la cara. Lo miro a Ugo. Ugo mira el techo, hipnotizado. Ahora siento su Mente!! Conectados.

Imagino que veinte años después, dice: ‘Mamá, te acuerdas cuando estábamos los dos tumbados en Takuara Rendá, mirando el techo de paja, en una quieta tarde soleada?’.

Me emociono. Lloro. A mares. En silencio.

‘Dónde hay un boli?. Tengo que escribir esto!’, pienso. Y también pienso: ‘Si Aquí lo escribo no lo vivo. Así que Ahora lo vivo!!’ Elijo.

Ya pasaron dos meses de aquello. Entonces lo escribo.

No hay nada que temer.

Lección 48 · Un Curso de Milagros

La idea de hoy afirma simplemente un hecho. No es un hecho para los que creen en ilusiones, mas las ilusiones no son hechos. En realidad no hay nada que temer. Esto es algo muy fácil de reconocer. Pero a los que quieren que las ilusiones sean verdad les es muy difícil reconocerlo.

Las sesiones de práctica de hoy serán muy cortas, muy simples y muy frecuentes. Repite sencillamente la idea tan a menudo como puedas. Puedes hacerlo con los ojos abiertos en cualquier momento o situación. Recomendamos enérgicamente, no obstante, que siempre que puedas cierres los ojos durante aproximadamente un minuto y repitas la idea lentamente para tus adentros varias veces. Es especialmente importante también que la uses de inmediato si observas que algo perturba tu paz mental.

La presencia del miedo es señal inequívoca de que estás confiando en ‘tu’ propia fortaleza. La conciencia de que no hay nada que temer indica que en algún lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un lugar que puedas reconocer, has recordado a Dios y has dejado que Su fortaleza ocupe el lugar de tu debilidad. En el instante en que estés dispuesto a hacer eso, ciertamente no habrá nada que temer.