Rilke siempre ayuda.

No calcular y no contar;
madurar como el árbol, que no apura sus savias
y que está, confiado, entre las tormentas de primavera,
sin la angustia de que no pueda llegar un verano más.
Igualmente llega.
Pero solamente llega para los que tienen paciencia
y viven despreocupados y tranquilos
como si ante ellos se extendiera la eternidad.
Lo aprendo diariamente;
lo aprendo en medio de dolores
a los cuales estoy agradecido:
paciencia es todo.

Ten paciencia frente a todo lo no resuelto en tu corazón,
y trata de amar los problemas mismos como
a libros escritos en un idioma muy extraño.
No busques ahora respuestas,
no te pueden ser dadas porque
no podrás vivirlas.
Y de eso se trata: vivirlo todo.
Vive ahora los problemas.
Viviéndolos, tal vez en un lejano día,
poco a poco, sin advertirlo, penetres en la respuesta.

Enviado por Mario Gemín en el preciso momento.
Mar del Plata, 22 abril 2008.