La Pizería Argentina.

Tendría yo unos quince años cuando, en mi primer trabajo de vendedora de libros en la feria de usados de la plaza Pinasco, me enamoré del persa.

Él buscaba un diccionario. Hablaba un castellano sin artículos ni plurales ni conjugaciones de verbos. Había llegado a Rosario, en barco, huyendo de la guerra entre Iraq e Iran. Yo no sabía ni qué era una guerra ni qué era Iraq ni qué era Iran. Sus ojos eran enooooormes. Negros. Eso sí que lo supe al toque.

Un día, o una noche, nos volvimos a cruzar en un bar que hace esquina entre Rioja y Paraguay. O Presidente Roca. Que más da.

Recuerdo que en mi mesa había solo chicas y en la suya lo contrario. Capaz que eramos vírgenes y todo. Una mesa llena de Marías. Mucho humo. Y porrones. Mucho ruido. Cuando me levanté para ir al baño, él aprovechó mi ausencia y averiguó mi nombre.

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Ahora que no me queda más opción que remover las cajas encuentro esto, entre otras cosas.

Busco traducción. Y pido sincronicidad, again. Busco al persa! Aunque tuviera dos, yo solo quiero a él.

Pelos de punta.

Desde el primer autorretrato que ví hasta el más reciente, ha sido un sin parar de pelos de punta. Más los textos que los acompañan, qué te puedo decir.

Disfruto cada momento de este proyecto, aprendo con preguntas insólitas, observo los obstáculos que nos ponemos nosotros mismos para no realizar las cosas. Y confieso que estoy muy pero muy ansiosa por reunir todas las obras y montar la exposición.

Tanta Intensidad junta no se puede equivocar!!!

Femenino no es lo mismo que Feminista.

Mi trabajo explora y desarrolla lo femenino. Soy partidaria del reconocimiento de la diferencia entre el hombre y la mujer. Somos distintos emocional, física, sexual y mentalmente. Distintos y complementarios. Otra vez con el Yin y Yan.

No hablo de ‘derechos humanos’. Ahí si que tenemos los mismos. Of course! Trabajo, comida, vivienda, salud, educación, expresión, sexualidad. Sería como si la sociedad protectora de animales protegiera más a un perro que a un gato. A nadie se le ocurre.

El malo de la novela.

A ver. La idea es que aquí no hay ni buenos ni malos. Yo no sé por qué vos te encaprichás en ser el malo de la novela. Lo voy a consultar con los demás pero me parece que no va a poder ser. Eh. Me sabe mal.

No entiendo este show, la verdá. Tenés miedo de perder protagonismo? Hay un capítulo solo para vos. Don’t panic. Que querés la portada? Mirá, con tal de que cambies la onda te la doy pero eso sería una extorsión. Ay, que paciencia contigo! Me agotás.

Con razón. Estoy pariendo!

Esto de la sincronicidad… engancha.

Me puse a contar con los dedos desnudos de la mano izquierda, mientras la derecha, vestida con guante, piloteaba el manubrio en línea recta:  junio, julio, agosto, setiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero. Stop! Clavé el freno.

Febrero, susurré. Nueeeeeeeeeve!!!, auyé en plena Ramblas.

Nueve meses justo el 29! Pero el 29 de este mes no existe!!! Com pot ser això. Què faré, donç?!

Pasaré directamente al uno de marzo. Me voy al Vasc Country y acabo la segunda etapa con Cristobal. Just in time.

Mi linea: un tajo en lo invisible.

En este misterioso infinito todo existe. Muchas veces sin un cuerpo. Suena raro. Lo sé.

Me interesa la linea como ese tajo que marca en lo invible.

La linea corta y recorta. Contornea lo que está oculto. Lo hace ser. Ser visto. Ya no es probable. Ahora es posible.

Su calidad, tanto me da. Confieso que no nací para juzgar. Mi misión es construir.

Autobiografía sincronizada.

Partí dormida y acabé despierta. En cada blanco había una consigna que ignoré. Interpreté el ejercicio y comencé. Los locos. Una línea aquí. Otra línea allá.

Fidelidad.

Amarillo. Verde. Rojo. Las frases. Celeste. Naranja.

Al terminar resultó que la pieza tenía sentido. Para no variar. Sincronicidad. El retrato en el retrato. Mis hijos en el arbol. El menjar. Les sabates. La finestra. El Club en el regal. Dios en el todo y en las partes. El maní. Como lo oyes. Dios también es el maní. Rico.

Salí llorando.

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Dedicado a Rosajiro y a Fe, maestros de honestidad. Ahí vamos.

Publicistas argentinos.

Another world sería este mundo si los publicistas argentinos pusieran todo su talento y su energía en colaborar con la expansión de la conciencia y el desarrollo de la creatividad.

Ellos insisten en promocionar el consumo de venenitos de farmacia o de golosinas o de modas o de etc.

Todo puede ser mejor / si sabemos dar/ lo que llevamos dentro / vamos a cambiar el mundo/ con una dulzura especial.

Mujeres desaparecidas. Argentina 2009.

La trata de personas o trata de blancas es un delito contra los derechos humanos. Consiste en el traslado forzoso o por engaño de una o varias personas de su lugar de origen, ya sea a nivel interno del país o transnacional, la privación total o parcial de su libertad y la explotación laboral, sexual o similar. Wikipedia.

Oído en fmlatribu.com

Lo que no dicen los psiquiatras.

Es que, por medio de las emociones y la afectividad, esos fluidos químicos que dicen que están desordenados se pueden ordenar.

Testimonios de Uno por ciento, esquizofrenia. 70′. Guión y dirección: Ione Hernández. Idea original y producción: Julio Medem.

Los artistas tienen más enfermedades mentales que los no artistas? Si. Por qué? Porque lo llevan en los genes.

El crear les apacigua. El artista tiene una pena aquí, metida en el alma. Un aullido interminable.

El artista se compromete con el mundo. Manda un mensaje que pretende modificar el mundo. El arte implica tal intensidad emocional que les agota.