Rilke siempre ayuda.

No calcular y no contar; madurar como el árbol, que no apura sus savias y que está, confiado, entre las tormentas de primavera, sin la angustia de que no pueda llegar un verano más. Igualmente llega. Pero solamente llega para los que tienen paciencia y viven despreocupados y tranquilos como si ante ellos se extendieraSigue leyendo «Rilke siempre ayuda.»