El seis. El número de la belleza.

Siguiendo la teoría de los ciclos de seis meses, mi ciclo actual acabará en noviembre. Ya sé el qué, cuando y por qué. Resta saber el dónde, cómo y con quién. Ummm. D. Un suspiro me consuela esta noche y pienso en todos los días que quedan por venir. Da miedo quitar alguno, robarles elSigue leyendo «El seis. El número de la belleza.»

Yo sí que me voy a casar. Psicomagia I.

Mi padre solía contar que, cuando nací, en el Sanatorio Plaza de la calle Dorrego y Zeballos en la ciudad de Rosario, el médico salío de la sala de partos y en el pasillo de espera se dirijió a él y le dijo: ‘acaba de tener usted una soltera’. Ante mi pregunta de qué quizoSigue leyendo «Yo sí que me voy a casar. Psicomagia I.»

Víspera de luna llena.

Se hizo de noche a las tres de la tarde. Pedaleaba hacia el correo en busca de una carta certificada de remitente desconocido. Comenzó a llover y me dejé mojar (frase memorizada de un videoarte amigo). Hay semáforos que pillo siempre en rojo. Otros todo lo contrario. Me fui a correr por la playa. SeSigue leyendo «Víspera de luna llena.»

Rilke siempre ayuda.

No calcular y no contar; madurar como el árbol, que no apura sus savias y que está, confiado, entre las tormentas de primavera, sin la angustia de que no pueda llegar un verano más. Igualmente llega. Pero solamente llega para los que tienen paciencia y viven despreocupados y tranquilos como si ante ellos se extendieraSigue leyendo «Rilke siempre ayuda.»