Juuuuuuuuuu aaaaaaaaaaaaN! Pensar causa ruido en el silencio.

Juan está en el desierto. Ha huido. No vivirá en una ciudad porque la ley de Moisés gobierna ahí. Esta ley ha declarado impuras a la mujer y a la reproducción, y castiga  la relación sexual a causa del placer que ésta proporciona. En el Antiguo Testamento el placer está, pues, prohibido.

Hoy, todo llamamiento de Juan consiste en retornar al centro. La humanidad avanza extraviada y tiene miedo de regresar al centro. Se ha perdido buscando a la divinidad en el exterior, cuando debe buscarla en el interior de cada uno de los seres humanos.

Debemos erradicar a todo el mundo de nuestros corazones a fin de reunirnos con nuestro centro. Cuando despedimos a los seres amados de nuestro centro ¿a dónde van? Van a sus centros respectivos. Y el centro de cada uno de ellos es el nuestro. Es, pues, en la divinidad que nos uniremos con el ser amado. Juan realiza esto. Como no hay nada en su corazón, lo tiene lleno.

Todos poseemos límites porque nos los han impuesto. Pero en realidad nuestro cerebro es infinito… Y el desierto. Y el silencio. Pensar causa ruido en el silencio.

Evangelios para sanar de Alejandro Jodorowsky.

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