Yo quería ser bailarina. Y de hecho lo era. Bailaba.
A la edad de 12 años, era alumna de la Escuela Nacional de Danzas de Rosario y tuve un shock emocional muy fuerte, consecuencia de acontecimientos familiares,
Mi entorno no supo o no pudo contenerme. La institución tampoco. Dejé de asistir a clases.
La danza pasó a ser para mí algo que le pasaba a los otros, las otras. Los que progresivamente iban ‘sabiendo’ bailar y ese ‘saber’ los convertía en ‘ser’ bailarines.
Mi mente pudo más que mi cuerpo y mi deseo. Por muchísimos años me viví como una bailarina frustrada.
Hasta ahora. Que todo cambió.
Me planteé, si supiera que me queda un último año de vida ¿qué haría yo?
La respuesta fue: bailar, bailar y bailar.
Y así está siendo y así seguirá siendo por todos los últimos años de vida más.
Gratitud inmensa por la persona que me está guiando hacia mi más genuino movimiento: Ale Valdés @m.alejandravaldes
Débora
Rosario 2 de oct 17.47h.

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