Recordemos que el cuerpo humano se divide en cuatro sectores: el cuerpo en sí, la parte física con sus necesidades que conducen a sobrevivir; la parte sexual con los deseos que conducen a la perpetuación de la vida; la parte emocional con los sentimientos que conducen a a unión con el Todo, y la parte intelectual con la elaboración de ideas que conducen a la libertad de ser lo que se es. Estas cuatro vertientes deben mezclarse en una única ola y fluir con el universo. Deben fluir tranquilamente con la fe inquebrantable en que este Dios interior sabe lo que hace.
La confianza es la base indispensable.
Evangelios para sanar. Alejandro Jodorowsky.