El email tiene su intríngülis.

Está medio endemoniado. Muchas veces se va todo (la comunicación) pa otro lao.

Hay que ponerle cariño no solo al escribir (por supuesto) sino también, y casi fundamentalmente, al leer!

Al interpretar, tendemos a rellenar los huecos del mensaje (que hay muchos) dándole un sentido que no es propio. Y ahí nos vamos, malinterpretando.

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