
Yo fui nacida y criada en un hogar en donde no había quien me viera y oyera. No por malas gentes, simplemente no estaban disponibles.
Hasta el día de hoy miro a mi alrededor y es como si abriera los ojos esa niña y se encontrara con un mundo ofuscado en vaya a saber qué… pero nada muy cierto, ni mucho menos amable, inclusivo y feliz.
Yo hice de todo, me expuse a peligros cientos, grité, grité, grité, me saqué la ropa en la vía pública.
Pero para quien no quiere verte (o no puede verte), simplemente no existís. O peor, existís sólo para su necesidad ciega y sin fondo. Existís para ser consumida.
Y ‘en busca de ese amor’ me construí una personalidad basada en el dar, solapando al dar con el amar. Con una petición silenciosa o secreta que pedía a gritos: ámame.
Todo esto se dice rápido, pero fueron muchos años y dolores porque ese tipo de vínculos aprendidos en la infancia fueron los que fui reproduciendo en familiares, amistades, parejas, trabajos… Y felizmente dije basta!
Es una recuperación progresiva y de la que nunca se puede bajar la guardia. Pero me encanta. Me encanta dar, porque soy una tomatera que da tomates. Y me encanta también hacer acuerdos, porque también tengo necesidades. Y quien tenga curiosidad de verme, oírme y quererme, estoy. A mí me encanta ver, oír y querer. Y lo hago todos los días.
Estos son algunos de mis valores y así de sencillo, puedo guiarte a comunicar los tuyos.
Consultas por mensaje directo.
Débora.
🐝
/ / /
c o m u n i c a c i ó n alineada con tus valores y autenticidad
estrategias desde una perspectiva relacional
deboratenenbaum.com
Debe estar conectado para enviar un comentario.