Hablar y pensar para nada.

Hablar sin intención.
Pensar sin acción.

A veces no hablamos para resolver.
Y no saber eso nos puede llevar a horas interminables de terapias o charlas amistosas extenuantes.

Hablar puede ser solo sostener un deseo,
ordenar lo que se mueve,
decir sin decidir.

El problema no es no resolver.
El problema es creer que deberíamos estar resolviendo cuando en realidad todavía estamos entendiendo.

Saber eso ahorra tiempo, culpa y confusión.

Aplicado a mi trabajo y consultorías, no siempre una consultoría es “exitosa”.
Y no necesariamente porque falten herramientas, claridad o trabajo.

Muchas veces lo que está en juego es una negación invisible: la expectativa de resolver cuando en realidad todavía no hay disponibilidad para decidir.

En mi trabajo veo seguido esto: personas que hablan, piensan, revisan… pero no para avanzar, sino para sostener algo que aún no quieren soltar.

Y eso también es parte del proceso.
La dificultad aparece cuando no se reconoce.

Nombrar si estamos en etapa de escucha o de decisión hace toda la diferencia.

AGENDA ABIERTA PARA CONSULTORÍAS EN COMUNICACIÓN ALINEADA CON TUS VALORES Y AUTENTICIDAD.

Te espero!
Débora.

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c o m u n i c a c i ó n
deboratenenbaum.com

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