Mi ático hierve. Anoche me acosté en el suelo con los pies hacia la ventana (mar) y la cabeza hacia la puerta (montaña). Me daba una brisita linda en los pies y como sentía tanto calor decidí girarme para que la brisita linda me diera en la cara.
Para mi sorpresa me seguía dando la brisita linda en los pies!
Solo puede ser una cuestión de percepciones y sensibilidades, pensé.
Me acordé de ese tierno señor que nos explicó lo del flujo sanguíneo, la otra tarde.
Dormí rico.
D.