Débora Tenenbaum.
Rosario, 1976.
Movimiento y origen
Mi historia está atravesada por el movimiento, los ríos y la producción cultural. Nací en Argentina, en una familia dedicada a los medios de comunicación, los espectáculos, la publicidad. Soy nieta de inmigrantes judíos y cristianos, y crecí entre lenguajes, territorios y formas diversas de habitar el mundo.
Durante mi infancia viví en Venezuela, acompañando las giras de mis padres: proyecciones de cine en 16 mm por plazas públicas, centros culturales y cárceles; producción de programas de radio; y la redacción, edición e impresión del primer diario del lugar. Ese universo (hecho de imágenes, palabras, montaje y trabajo en equipo) fue mi primer aprendizaje.
La adolescencia y la primera juventud transcurrieron en Argentina, entre estudios secundarios y universitarios, en un contexto atravesado por la dictadura militar y una historia familiar compleja. Ese ir y venir entre el mar Caribe y el río Paraná dejó una huella profunda en mi forma de mirar, de narrar y de vincularme.
Hoy vivo cerca de otro río, el Carcarañá, en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe.
Oficio y aprendizaje
Soy Licenciada en Comunicación Social y tengo formación en Fotografía, Diseño Gráfico, Ilustración y Retoque Digital de Imagen. A los 23 años emigré a Europa con la intención de continuar mi formación.
Sin contactos, sin pasaje de regreso, con pocos recursos y sin saber el idioma, llegué a Londres, movida por el deseo de expandir mi mundo.
Luego me trasladé a Barcelona, donde trabajé como asistente de reconocidos profesionales de la imagen (documentalistas, fotógrafos, diseñadores gráficos y docentes) de quienes aprendí lo que no se enseña en las academias: el oficio, la mirada, el rigor y la sensibilidad.
Gracias a ellos me desplegué como fotógrafa, diseñadora gráfica e ilustradora, y les guardo una profunda admiración y gratitud.
Búsqueda interior y acompañamiento
Paralelamente, y como parte de una búsqueda personal sostenida, me formé en Filosofía, Cábala, lecturas de Tarot, Reiki, trabajo con los sueños, Desdoblamiento del Tiempo, Psicogenealogía, Psicomagia y Economía en línea con la Vida.
A partir de estas experiencias comenzó a abrirse un nuevo camino: el de acompañar a otros en procesos de conciencia, crecimiento personal y autocuidado.
La maternidad marcó un punto de inflexión. Volví a Argentina hace más de quince años y elegí parir en casa.
Ser madre es para mí una escuela concreta y cotidiana de autoconocimiento: un espejo constante, un aprendizaje encarnado.
Agradezco profundamente el privilegio de compartir la vida con mi hijo, una de mis personas favoritas en el mundo.
Cuerpo, juego y flexibilidad
Me reconozco clown y yoguini laica. De niña soñaba con ser contorsionista; de adulta encontré en el yoga y en el clown formas de entrenamiento más reales para mí, donde el cuerpo y la mente aprenden juntos.
Cuerpo flexible, mente flexible.
Durante mucho tiempo la rigidez y la autoexigencia me dejaron al margen del juego; hoy veo al fracaso como un gran maestro, un impulso para insistir o para cambiar de rumbo cuando es necesario.
Presente
Desde hace más de 25 años me desarrollo profesionalmente en distintos ámbitos de la comunicación y el acompañamiento humano.
Actualmente trabajo con emprendedores y profesionales, ayudándolos a ordenar, desarrollar y expresar sus proyectos desde una mirada estratégica, sensible y estética, entendiendo la comunicación como un oficio vivo, relacional y profundamente humano.











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