El ego.

No queremos cambiar, no lo queremos en absoluto.  El ego se aferra. El ego negativo sabe que debe estallar para que nosotros cambiemos y no está dispuesto a hacerlo. Es como un huevo; en un momento dado, el huevo comienza a temblar y dice ¡Carámba! ¡Como me gustaría que me metieran en agua hirviendo para hacerme duro y que así ya no exista un pollo que me rompa desde el interior!

Evangelios para sanar. A Jodorowsky.

There are no comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: